Toros, Tíbet y fútbol

1 octubre 2010

Etiquetas: cosa pública

Juan Belmonte, "El Pasmao de Triana"

He encontrado un artículo muy interesante en el blog de Alberto Alcaine que me ha hecho reflexionar. No deja de sorprenderme cómo las llamadas "izquierdas" y "derechas" se apropian de causas sociales, éticas o estéticas que poco o nada tienen que ver con su historia o sus idearios.

No hay más que ver dónde quedan la bandera o el concepto de "patria"; basta con oír el Himno de Riego, "soldados la patria nos llama a la lid", para comprender que no siempre estuvo asociada a las derechas.

Y qué me decís de la tauromaquia; pensemos en Juan Belmonte y muchos otros anarquistas, comunistas y sindicalistas que no podría imaginarse que ahora el mundo de los toros es "de derechas".

Lo mismo ocurre con el ecologismo; lo de defender la naturaleza parecía antes propio de aristócratas desocupados y burgueses ilustrados, y desde luego guarda poca relación con el socialismo y el comunismo clásicos.

Incluso el uso recreativo de drogas trata de asociarse con actitudes sociales o políticas. Y no digo nada del movimiento LGTB porque ya lo ha dicho Alberto.

Qué decir del Tíbet libre. Legiones de progresistas que se dicen de izquierdas y defienden un Estado teocrático feudal frente al único imperio comunista que sobrevivió a la caída del Telón de Acero. Pienso que esto está relacionado con la exagerada defensa de todas las religiones y formas de espiritualidad orientales, que suele darse en quienes sólo desprecian el misticismo cristiano.

La explicación más sencilla es que, con las derechas y las izquierdas parlamentarias vacías de ideología, es más fácil apelar al electorado a través de estas causas o valores con las que es fácil identificarse y presumir de militancia. Pero este razonamiento es incompleto. Si la causa LGTB, la marihuana, la ecología y el Tíbet (manda huevos) son "de izquierdas", es en parte porque "las derechas" se las han regalado. Y al revés; "las izquierdas" han regalado a "las derechas" la patria, el whisky, los valores castrenses y los toros.

Sólo se mantienen neutral el fútbol, que sólo lo desprecian los intelectualoides de cualquier bando, y el Sáhara, que tiene simpatizantes en todos los ámbitos.