Tocando fondo en el Viejo Mundo

6 marzo 2015

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Foto: morgueFile

He vivido el tiempo suficiente para perder mi lengua materna; para ver la destrucción de todo aquello en lo que alguna vez creí o de lo que formé parte; para morir más de cien veces, incluyendo veintitrés suicidios y cuatro ejecuciones; para fornicar con una versión femenina de mí mismo bastante aceptable. Todo en menos de cinco años.

Conocí a Dan en agosto de 2074. Él dirigía el comité enviado por el País Antes Conocido como Estados Unidos para promover la Sociedad Bitchun en Europa del Sur. Yo había sido designado portavoz del Gobierno del Reino Plurinacional de España y Cataluña, en parte porque mi tío era ministro de alguna imbecilidad, en parte porque era uno de los pocos miembros relevantes del partido que hablaba algo de inglés.

Dan nunca entendió Europa, especialmente Europa del Sur. Ni siquiera le interesaba intentar conocerla. Le advertí de que no usara la palabra "misionero". Era insultante. Europa estaba acostumbrada a enviar misioneros, no a recibirlos. Pero no me escuchó. Lo único que quería era construir en el Viejo Mundo una réplica exacta de la Sociedad Bitchum que tan estupendamente, en apariencia, funcionaba en América.

* * *

Nuestra primera reunión tuvo lugar en Lovaina y fue una completa pérdida de tiempo. Dan hablaba en inglés; una intérprete humana traducía sus palabras al flamenco, idioma oficial en la región, aunque ninguno de nosotros lo entendía. La versión flamenca del discurso aparecía en nuestras pantallas, mediante una traducción automática relativamente precisa, en treinta y cuatro lenguas y dialectos diferentes (francés no incluido), a pesar de que solo éramos veintinueve participantes. Nuestras preguntas y observaciones, siempre enunciadas en nuestro inglés más o menos correcto, seguían el proceso inverso para finalmente ser reformuladas en inglés al orador principal, por si tuviera a bien contestarlas. Lo que Dan nos contó, ya lo sabíamos.

--Nuestra Sociedad ha erradicado la muerte, el hambre y la pobreza. Esencialmente, las personas están interconectadas entre ellas y con el servidor central a través de interfaces mentales. Se puede hacer una copia de seguridad del contenido completo de nuestro cerebro (memorias, ideas, sentimientos...) en el servidor principal. Cuando alguien muere, podemos producir un clon adulto y restaurar en la última copia de seguridad, todo en unas pocas horas. El resultado es, a todos los efectos, la persona original, en cuerpo y mente, o, si lo prefieren, en cuerpo y alma-- creí detectar algo parecido al sarcasmo en sus ojos mientras pronunciaba estas últimas palabras--. Dicho de otro modo: la persona resucita. A menudo, la gente decide someterse a lo que llamamos desguazarse, esto es, morir temporalmente para despertar con una edad diferente o simplemente en otro lugar. Por ejemplo, los miembros de este Comité nos desguazamos en Nueva York ayer por la tarde y fuimos actualizados en Bruselas hace dos horas.

Algunas preguntas de los presentes reflejaron las dudas e inquietudes de sus respectivos gobiernos. Dinamarca, por ejemplo, preguntó si esas interfaces mentales eran de código abierto o propietario y si había un monopolio o un mercado libre para su produción y distribución. Francia opuso sus reticencias en materia de privacidad por todo el asunto de las copias de seguridad. El delegado de los Países Bajos preguntó si los miembros del comité habían pasado por el control de pasaportes y por la aduana después de resucitar. Polonia inquirió, con franco interés, cómo se podía aplicar todavía la pena de muerte en Texas, así como cuántas veces era técnicamente posible y legalmente legítimo matar al mismo individuo. Dan, ignorando educadamente todas nuestras preguntas, prosiguió.

--El dinero ya no existe. Todo el mundo tiene todo lo que necesita. La escasez no es siquiera concebible en la Sociedad Bitchun. Una industria totalmente automatizada lo produce todo, desde los bienes más básicos hasta los lujos más superfluos que puedan imaginar. El trabajo humano, cuando se da, es siempre libre y voluntario.

Miré a mi alrededor, esperando que alguien preguntara de dónde venían las materias primas, quién limpiaba los baños o qué se hacía con tantos cadáveres. Nadie planteó ninguna pregunta en este sentido y yo, representando a un gobierno socialdemócrata, no quise ser el aguafiestas.

--El principal elemento cohesivo de nuestra sociedad es el Whuffie, es decir, un valor no material que puede ser cuandificado, otorgado y retirado. Es una especie de valor social, un indicador de la reputación en un sentido amplio y complejo...

--¿Como el "Me gusta" de Facebook? --preguntó el italiano.

--Exactamente.

* * *

Dado que la Unión Europea prácticamente había dejado de existir mucho tiempo antes, manteniendo solamente algunas competencias nominales en gestión de residuos y políticas de juventud, la decisión de integrarse o no, y en qué condiciones, a la Sociedad Bitchun era un asunto interno. En los dieciocho parlamentos del país tuvieron lugar enérgicos debates. Se celebraron doce referéndums, nueve de los cuales fueron declarados inconstitucionales. Hubo incluso un referéndum para decidir si otro referéndum debía ser declarado inconstitucional.

La derecha se sentía atraída por la Sociedad Bitchun porque venía de América, pero desconfiaba porque tenía un tufillo comunista. La izquierda se vio seducida por la apariencia comunista de la idea, pero recelaba porque venía de América. Los sindicatos pasaron varios meses discutiendo cuál sería su papel en una sociedad sin trabajo y finalmente rechazaron la propuesta, aunque nadie les había preguntado.

El debate se mantuvo vivo un tiempo en la opinión pública, pero terminó bruscamente el 20 de noviembre de 2075, cuando el Rey Pablo Iglesias III disolvió por sorpresa el Parlamento y anunción en un emotivo discurso que había decidido, "en nombre de la gente decente", imponer la Sociedad Bitchun en el Reino Plurinacional de España y Cataluña. Se comprometió a una implantación progresiva que tuviera en cuenta las singularidades y los hechos diferenciales de cada nacionalidad en el marco del Estado. A la madrugada siguiente, el ejército ocupó todos los edificios administrativos regionales y locales, así como los medios de comunicación más influyentes.

Por lo que a mí respecta, recibí de Su Majestad el honor de ser nombrado Subsecretario de Asuntos Bitchun.

* * *

De aquellos días recuerdo a Dan advirtiéndome contra la posible amenaza religiosa.

--Hemos tenido muchas movidas de esas en América. Las religiones, todas las religiones, se oponen siempre al progreso. Es obvio que, si somos capaces de volcar la personalidad íntegra de un ser humano en un disco duro y restaurarla en un cuerpo nuevo, no puede seguir defendiéndose la idea de alma. La espiritualidad no tiene cabida en la Sociedad Bitchun.

--Yo no me preocuparía por eso, Dan --contesté--. El Reino Plurinacional de España y Cataluña tiene una religión oficial, el Nacional-Catolicismo, desde 2038, poco después del Concilio Vaticano III. La cabeza de la Iglesia y el Rey son la misma persona. El Islam es cooficial en el País Vasco, por razones históricas. Pero no hay que inquietarse: los musulmanes siempre han colaborado. La Regla de Ochá tiene presencia no oficial en el sur, donde es tolerada. Pero no tiene un líder conocido. Por supuesto, el budismo está estrictamente prohibido y perseguido, igual que en el resto de Europa.

--¿Y el judaísmo?

--En 2043 expulsamos a todos los judíos del país. De todos modos, las principales sinagogas de Europa se integraron en el movimiento Hare Krishna hace unos años.

* * *

Los días siguientes todo el país respiró una atmósfera francamente festiva, aunque hubo que lamentar algunos desafortunados malentendidos. Habiéndose proclamado a los cuatro vientos que el país había pasado a formar parte de la Sociedad Bitchun y que, por lo tanto, ya no sería posible perder la vida, cerca de quinientas mil personas murieron en las celebraciones, suicidándose con alegría o matándose entre sí con la mejor de las intenciones. Una vez más, el rudo pueblo español no comprendió que una resolución política debe estar respaldada por recursos materiales.

Dan, como Comandante en Jefe de la Misión Bitchun, era el máximo responsable de estos recursos materiales. Le metí prisa, en nombre del Rey, para que pusiera a punto lo antes posible el equipamiento necesario para la efectiva implantación de las maravillas prometidas. Como parte del acuerdo entre el Reino Plurinacional de España y Cataluña y el País Antes Conocido como Estados Unidos, este último proveería, a través de una línea de crédito ilimitada, todos los recursos humanos y materiales necesarios para asegurar una transición exitosa. Por supuesto, nadie preguntó cómo, cuándo, quién o si se iba a pagar el crédito.

Los meses siguientes fueron un ir y venir continuo de americanos instalando servidores, equipos de red y terminales de copia de seguridad. Se produjo un retraso significativo porque la compañía Telefónica, otrora propiedad del Estado, exigió un concurso público para adjudicar estas instalaciones. Después de un corto e intenso proceso judicial, el conflicto se resolvió el 23 de febrero de 2076 por el procedimiento de renacionalizar la compañía.

Había que colocar las interfaces mentales a casi ochenta millones de personas. Tres millones de mormones venidos expresamente de Utah fueron llamando de puerta en puerta e instalando el dispositivo con la ayuda de una simple jeringuilla. Una vez en el torrente sanguíneo, el interface, un artefacto microscópico e inteligente, se conectaba al sistema nervioso central del anfitrión.

Ya con el dispositivo instalado, la gente estaba permanentemente interconectada. Se podía obtener información de una persona, un objeto o un lugar simplemente pensando en él. La interface podía recrear imágenes, sonidos, olores y toda clase de sensaciones directamente en la mente del sujeto. Facebook, Amazon y Angry Birds venían preinstalados. A los tres días, una versión no autorizada de una app para descargar capítulos de The Big Band Theory se hizo viral.

A comienzos de noviembre de 2076, el Rey anunció solemnemente su intención de ser el primer ciudadano español en desguazarse, es decir, morir temporalmente para despertar, actualizado, en un cuerpo nuevo en el que se restauraría una copia de seguridad de él mismo. Tan notable acontecimiento tendría lugar el 20 de noviembre, exactamente un año después de haberse decretado la adopción de la Sociedad Bitchun.

El Rey se desguazó a las 12:00 y fue restaurado en un clon preparado con antelación (considerablemente más atlético y unos veinte años más joven) a las 12:46. Para su desconcierto, en estos 46 minutos tres médicos y un notario, llamados por su amado primogénito, Pablito, habían certificado su muerte y el Príncipe se había hecho coronar, con el nombre de Kevin Pelayo I, por el Obispo de Sigüenza-Guadalajara, en una ceremonia rápida, pero emotiva, emitida en exclusiva por Telecinco.

El nuevo Rey tuvo la cortesía de nombrarme Ministro de la Sociedad Bitchun.

* * *

Una vez que el sistema de desguace y actualización estuvo disponible para el gran público, se volvió increíblemente popular en muy poco tiempo. Aprovechando un vacío legal sobre este tipo de muerte reversible, la gente se suicidaba por los motivos más insólitos. Cerca de un millón y medio de personas se hicieron el hara-kiri para cobrar sus seguros de vida o para dejar de pagar su hipoteca. Más de doscientas mil parejas de adolescentes enamorados se suicidaron para recrear la siempre aplaudida leyenda de los Amantes de Teruel. Muchos otros se pegaban un tiro sistemáticamente por la mañana si se levantaban con resaca, o incluso, como medida preventiva, antes de irse a dormir después de haberse tomado un cubata de más. Caso aparte merece la ruleta rusa, que se puso de moda en los institutos de educación secundaria, debiendo ser enérgicamente desaconsejada (si bien no estrictamente prohibida) por muchos de sus directores, cansados de empezar el día con veinticuatro estudiantes y terminarlo con media docena, incluyendo algunos con graves daños cerebrales que debían ser piadosamente rematados. Teniendo en cuenta que la copia de seguridad se realizaba normalmente una vez por semana, casi siempre los domingos, después de la Santa Misa, los profesores se quejaban, con razón, de que muchos alumnos olvidaban casi todo lo aprendido, debido al hecho de estar muertos.

El Instituto Nacional de Estadística acometió, a petición mía, una investigación fascinante sobre los métodos de suicidio más comunes. El pistoletazo ocupaba el número uno, por descontado, habida cuenta de que las armas de fuego eran distribuidas de forma gratuita por misioneros de la American Rifle Association en todas las parroquias. Arrojarse bajo las ruedas de un tren resultó ser otra de las muertes favoritas del paisanaje autóctono, hasta el extremo de que la gestora ferroviaria fletaba trenes vacíos cuya única misión era atropellar a ciudadanos honrados. Las grandes capitales decidieron limitar el número de personas que podían hacerse arrollar por tranvías, para prevenir averías mecánicas, y regularon por ordenanza lugares de especial interés histórico y turístico, cerca de la Catedral o de otros lugares emblemáticos, donde se exigía el pago de una tasa municipal antes de poder ser aplastado por un convoy.

Lo verdaderamente extraordinario fue descubir cuantísimos ciudadanos se deleitaban en ser devorados por bestias, especialmente leones, en el zoo de Barcelona. Después de dos o tres semanas, los leones estaban tan ahítos que no podían comer literalmente a nadie más, muriendo incluso varios de ellos a causa de la indigestión. Los prójimos que veían fracasado su empeño de ser engullidos por leones sentían tal frustración, que decidían probar suerte con tigres, elefantes, pingüinos o cebras, con desigual fortuna.

Dan parecía preocupado.

--¿Qué pasa?

--Nunca había visto algo así. A esta gente le encanta morir, así, sin más. ¿Sabes que hemos producido más clones en tres semanas de los que habíamos previsto para dos años? Nos estamos desviando mucho del presupuesto.

--¿Presupuesto? Yo pensaba que la Sociedad Bitchun había dejado atrás definitivamente los problemas pecunarios.

--No seas tan ingenuo, Leopoldo. --Dan siempre me llamaba Leopoldo, aunque ese no es mi nombre. A mí tampoco es que me molestara--. ¿Tú sabes cuánto cuesta un cuerpo adulto?

--Sinceramente, no tengo ni idea. Pero tenemos volquetes y volquetes de cadáveres. ¿No se pueden reciclar o algo?

--Vete a la mierda, Leopoldo. Vete a la mierda.

--Pero, Dan, no nos dijiste nada de esto. Llegas aquí haciendo apología del desguace como si fuera lo más estupendo del mundo. ¿Qué esperabas?

--El sistema funciona desde hace exactamente veinte días. Dime, por favor, ¿cuántas veces te has desguazado?

--Treinta y nueve. Pero seis fueron de prueba y una, porque no quería ver a mi suegra.

--¡Me cago en tu puta madre! ¡Es lo más irresponsable que he visto en mi vida! Mírame. Yo solo me he desguazado veintitrés veces en cuarenta y cinco años.

--¡Pero yo soy Ministro! ¡Y tú no estás casado!

* * *

Al principio, nadie quería hablar del tema. Pero, poco a poco, se convirtió en un secreto a voces: una buena parte de la población masculina se sentía incómoda con su cuerpo. Los disturbios comenzaron a comienzos de 2077.

--¿Por qué protestan?-- preguntó Dan, desconcertado, señalando a través de la ventana de mi despacho al enfurecido gentío que se concentraba frente al ministerio.

--Echan de menos su prepucio.

--¿Su qué?

--Ya sabes, la piel al final del pene. Para ser franco, yo también echo de menos el mío. ¿Por qué estos clones están siempre circuncidados? ¿Es para ahorrar materias primas?

--¡No! Bueno, es el estándar. Ya sabes, la mayoría de la gente prefiere...

--Esto no es América, Dan. --Me puse serio de verdad--. Aquí abajo nos gusta mantener nuestros glandes abrigados.

Dan se mostró reacio al principio, pero pronto claudicó ante la evidencia de treinta millones de indígenas insatisfechos con sus penes. Después de unas cuantas llamadas telefónicas, el sistema fue reconfigurado, dejando el prepucio a elección del usuario.

* * *

Cuando el desguace básico hubo sido asumido como algo cotidiano, a mediados de marzo de 2077, se presentó una actualización importante: a partir de ahora era posible actualizarse en un clon modificado. Podía elegirse la edad y el tono muscular o corregirse defectos físicos. Se decía que, en América, algunos tipos se convertían en una especie de monstruos con ocho brazos o siete piernas. Pero en España, principalmente se demandaban penes y tetas más grandes. Yo, personalmente, me puse las dos cosas, que me proporcionaron grandes satisfacciones.

Alguien pensó que, si era posible morir y ser restaurado en un cuerpo modificado, también debía de ser posible ser restaurado en un clon sin morir previamente. Decidí hablar del tema con Dan.

--¿Por qué iba a querer alguien hacer eso? --preguntó.

--No sé. Para no estar solo. O para tener a alguien que hable con su mujer.

--¡No puede ser! ¡Es una inmoralidad! ¡Eso es jugar a ser Dios!

--¿De verdad, Dan?

La idea de crear múltiples clones fue ganando popularidad. Se nombró un Comité Ético compuesto por el Clero, la Familia Real y la Confederación de Cajas de Ahorros para discutir si la técnica debía ser permitida o no. Después de una breve deliberación, el Obispo de Barbastro-Monzón anunció que no tenían objeción alguna.

Los clones demostraron ser un sistema excelente de mejorar la productividad. Era una pena que, una vez abolido el trabajo, la productividad ya no sirviera para nada. La población nacional creció de 80 a 390 millones en tres semanas, para disgusto de Dan y su equipo.

Una de las modas más memorables de esta época fue la llamada autosexcloning, o sexo con un clon de uno mismo. Casi siempre, pero no siempre, se trataba de una versión de uno mismo del sexo opuesto. Durante algunos meses, yo estuve amancebado con una versión femenina de mí mismo, y mi señora, con una versión masculina de ella misma. Fue de lo más placentero. La lástima fue que nunca llegásemos a practicar sexo en grupo, porque mi señora, hay que reconocerlo, es muy conservadora.

Por desgracia, debido a restricciones presupuestarias, los clones pronto se restringieron a tres por familia, para ser finalmente prohibidos y destruidos masivamente el 28 de diciembre de 2077.

* * *

A comienzos de 2078, Tercer Año de la Era Bitchun, comenzaron a ofrecerse los implantes mentales. Es decir, uno podía hacerse instalar cualquier conocimiento, recuerdo, experiencia o sensación. Esto se llevaba a cabo mediante el sutil procedimiento de matar al sujeto y restaurarlo en un cuerpo nuevo, carísimo y, por lo general, no circuncidado.

Las aplicaciones más obvias de esta técnica, como aprender idiomas o adquirir una vasta cultura general en unos minutos, no siempre resultaron ser las favoritas. Al fin y al cabo, al no tener que buscar trabajo, hablar varias lenguas o saber mucho sobre algo en particular había perdido gran parte de su utilidad. En lugar de aprender, los ciudadanos del Reino Plurinacional de España y Cataluña se mostraban más atraídos por la idea de olvidar.

De modo que la gente acudía con entusiasmo a los centros de restauración, gestionados mayoritariamente por la Seguridad Social (excepto en Madrid, donde se suscribió un convenio con el Grupo Quirón), pidiendo olvidar las cosas más dispares: un antiguo novio, un momento embarazoso con un cuñado, el último escándalo de corrupción del partido político con el que se simpatizaba o la última temporada del Real Betis Balompié.

La cuestión lingüístico-nacionalista es digna de ser mencionada. El 12 de octubre de 2078, Jordi Pujol IV fue la primera persona en olvidar premeditadamente el español y el francés, manteniendo el catalán como su único idioma. La iniciativa fue largamente aplaudida e inspiró el comienzo de una nueva era en la política lingüística. Aragón fue pionera en la obligatoriedad de implantar, en todas las restauraciones, la fabla aragonesa (variedad ansotado, cheso o patués) como primer idioma. La que hasta el momento hubiera sido lengua materna del sujeto podía preservarse como lengua extranjera, con el nivel de una turista sueca, como máximo. De inmediato Cataluña, Andalucía, el País Vasco y Valencia (Mallorca se había integrado a Alemania años atrás) siguieron el ejemplo.

Estaba yo en Manresa por aquellos días visitando a unos parientes ancianos. Encontré la muerte, accidentalmente, en el curso de un experimento que incluía cocaína, orujo y Prozac. Cuando desperté, todo lo que podía decir en español era "Dos cervezas por favor" y "¡Viva México cabrones!". Me sentí tan frustrado, que decidí resetear la parte de mi cerebro que normalmente contiene la lengua materna y llenarla de imágenes de Samantha Fox. Desde entonces, soy uno de los poquísimos individuos que carecen de lengua materna. Por supuesto, puedo comunicarme razonablemente, aunque sin naturalidad, en las lenguas más habladas del mundo, inglés y pashtún.

Muchas veces me han preguntado por qué nunca me hice reinstalar el español como lengua materna. La respuesta es simple: se trataría de un español estandarizado, o del español de alguna otra persona. El idioma de mi familia, de mi infancia, lo he perdido para siempre. Ahora que lo pienso, casi todo mi pasado, mis raíces, parece haberse diluido en el tiempo. Cuando trato de evocar mis recuerdos más tiernos, todo lo que consigo es proyectar hologramas de Samantha Fox semidesnuda, en ocasiones a veinte metros de distancia, para gran consternación de mis amigos y conocidos, incluyendo a algunos colegas del Gobierno.

* * *

En navidades de 2079, la Sociedad Bitchun funcionaba razonablemente bien. La gente hacía fundamentalmente lo que le daba la gana y tenía todo lo que necesitaba. Como consecuencia, el país entero se sumió en una profunda depresión.

--La Sociedad Bitchun es aburridísima --protesté--. ¿Cómo pasáis el rato en América?

--Depende. Las masas, naturalmente, se entregan principalmente a las drogas y al sexo vacuo. Pero las elites son enormemente creativas. Pintan cuadros, componen sinfonías o diseñan atracciones nuevas para Disney World --contestó Dan.

--¿Me estás tomando el pelo?

--¿No hay un Disney World aquí?

--Ya no. Solo tenemos un parque temático de Santiago Segura, en los Monegros. Pero está un poco demodé.

--¿Qué hacéis cuando os aburrís?

--Derrocamos al Rey.

* * *

Mi primer pronunciamiento acaeció el 23 de febrero de 2079. El Rey lo entendió como lo que era, un acto supremo de aburrimiento histórico. Fue indulgente conmigo; me hizo fusilar el 3 de mayo, en el transcurso de una fiesta animadísima. Después de actualizarme, me abrazó y me nombró Teniente de Artillería, "en premio a tu lealtad", dijo.

A aquella primera intentona le siguieron otros tres golpes de estado, todos fallidos, por supuesto. No hay nada tan grosero, desde el punto de vista histórico, como un golpe triunfante. Fui, sucesivamente, ahorcado, crucificado y decapitado, y respectivamente nombrado Primer Ministro, Presidente de la Conferencia Episcopal y Virrey.

* * *

Dan me comunicó, en perfecto gallego, que su Misión había terminado.

--Ahora sois un país maduro. Mi tarea aquí ha terminado.

--Te echaré de menos.

--Yo tampoco.

--¿Qué vas a hacer ahora?

--Me restauraré a partir de una copia de seguridad de comienzos de 2074 y me mantendré alejado de vosotros y vuestro país para siempre.

--Antes de vuestra partida, el Reino Plurinacional de España y Cataluña celebrará una gran fiesta en vuestro honor.

Dan y su Comité fueron quemados en la hoguera como parte de una ceremonia muy emotiva, para ser actualizados en su país. Era el 4 de julio de 2079.