Sol y (algunas) sombras

18 mayo 2011

Etiquetas: cosa pública toñi, pichote y compañía

Pancarta en Sol

Querida Toñi:

Ya sabes que no soy muy asambleario. Qué le vamos a hacer; la experiencia me dicta que las asambleas, casi siempre, las manejan cuatro, pero resulta que la responsabilidad se diluye entre todos sus miembros. Así que prefiero un modelo más ejecutivo, en el que la Asamblea elija un órgano ejecutivo, que haga lo mismo que estos cuatro, pero de una manera regular y, sobre todo, responsable. El ejecutivo a ejecutar, y la Asamblea, a controlar.

De todos modos, reconozco que lo del asamblearismo tiene un puntito. Tú misma, chica, estabas toda sexy anoche en la acampada de la Puerta del Sol madrileña, megáfono en mano.

Me alegré mucho de verte, por cierto. Ya es casualidad, entre tantos cientos de personas. O miles, vete a saber; manda cojones que la humanidad envíe cohetes a las lunas de Júpiter, encuentre a Bin Laden entre seis mil millones de personas y opere las almorranas con láser, y sin embargo seamos técnicamente incapaces de contar cabecitas en una plaza.

Voy a aclarar para los lectores que yo no acampé anoche en Sol. Simplemente pasaba por allí a las tres de la mañana, al salir de una reunión. Cosas del asociacionismo juvenil y sus horarios. Eso sí, a puntito estuve de quedarme. No sólo por lo guapetona que se te veía, con la rasta al viento y el megáfono en ristre, sino porque el ambiente era verdaderamente agradable, acogedor y, sobre todo, esperanzador.

Ya te digo, me cautivó el puntito ese del asamblearismo. Que es una cosa un poco básica y primitiva, tirando a naíf. Pero que también tiene su aquel.

Voy a comentar, si te parece, algunas de las críticas que los sesudos analistas y los no menos sesudos políticos han dedicado a los jóvenes agrupados bajo el eslogan Democracia real ya.

Se trata de un movimiento dirigido por la organización X
Reconozco que, al principio, yo también lo sospeché. Cosas de hacerse viejo, que me vuelvo más resabiado. Desde anoche, sin embargo, creo que es un movimiento espontáneo en lo fundamental. No había una sola bandera, una sola pegatina, una sola insignia. No me cabe duda de que muchos de los manifestantes tendrán su filiación (y su fobiación), pero pude acercarme a varios de los corrillos y doy fe de que se intercambiaban opiniones, incluso radicalmente opuestas, sin que nada hiciera sospechar que una mano negra estaba moviendo los hilos.
En cualquier caso, aunque esto fuese una maniobra de algún partido o grupo organizado (hay que reconocer una asombrosa coincidencia entre los lemas más coreados y el discurso de Izquierda Unida), tampoco deberíamos rasgarnos las vestiduras, sino más bien felicitarles. Porque lo han hecho de cojón. Mucho mejor que los burdos intentos de movimientos satélites, fantasmas y sectoriales pretendidamente independientes, pero realmente instrumentalizados, que vemos todos los días quienes trabajamos cerca de la Administración. Si quieres más datos, comenta.
No tienen un discurso unificado ni propuestas concretas
Como he comentado en alguna otra ocasión, soy un acérrimo enemigo de la disciplina de partido. Pienso que los discursos monolíticos, la veneración al líder y la ocultación de las discrepancias internas tienen mucho que ver con la desafección ciudadana hacia los partidos políticos. De modo que no puedo aceptar la falta de un discurso unido como una crítica; en todo caso, como lo contrario.
La falta de propuestas concretas, no nos engañemos, es el principal motivo del éxito de la convocatoria. No creo que una asamblea de varios miles de personas pueda ponerse de acuerdo para formular propuestas al Congreso de los Diputados, como algunos pretenden, por más comisiones que se formen. Pero, comparativamente, no salen mucho peor parados que los partidos políticos. ¡También se acusan unos a otros de no tener propuestas concretas! ¿Sabes cuántos partidos políticos en Aragón tienen su programa electoral para las autonómico publicado en sus webs? Busca, busca, que a lo mejor te llevas una sorpresa. "Programa, programa, programa", que decía el otro.
Una acampada nocturna no es un lugar adecuado para alcanzar acuerdos
Sin embargo, existe otro lugar mucho más inadecuado: el Parlamento. Todos los acuerdos parlamentarios (y digo todos) se ventilan en reuniones a puerta cerrada. Los debates públicos son un puro paripé. En ocasiones, en el hemiciclo sólo se encuentran las taquimecanógrafas, el Presidente y el diputado que responde; ya que quien ha formulado la pregunta se ha marchado.
Ya he dicho que, evidentemente, la negociación existe. Pero esta negociación se hace siempre en privado, por lo que no puede llamarse parlamentarismo. Nuestro sistema parlamentario, simplemente, es una farsa. Debido, nuevamente, a la disciplina de partido y a la subcultura del cierre de filas.
Están pidiendo la abstención, pero lo único responsable es votar
Vale, este argumento se está desinflando por momentos. Y es que el "no les votes" que algunos corean, pero que no aparece en el manifiesto, no es una llamada a la abstención. Se refiere claramente a los dos principales partidos, PP y PSOE, a los que el texto acusa de encabezar una dictadura particocrática. A quien más conviene este discurso es, claramente, a Izquierda Unida, así como a algunos partidos regionales. Pero, ojo, ser beneficiado por una acción no significa ser responsable de la misma.
Por otra parte, opino que el discurso del voto como expresión máxima de la responsabilidad cívica está demodé. La consigna de "si no votas no tienes derecho a quejarte" está claramente en entredicho. Y lo de la "fiesta de la democracia", que siempre me ha parecido una cursilería, ahora me da urticaria. Algo hemos madurado desde la transición, y creo firmemente que la abstención, hoy en día, es una postura más que respetable para quien no quiere ser cómplice de un sistema que considera viciado de origen.

En conclusión (si es que tal cosa es posible), el movimiento Democracia real ya me despierta muchas simpatías, más por las formas que por el fondo. Estaba ya preocupado (si no, que le pregunten a Chus) por el conformismo que, aparentemente, lo estaba invadiendo todo, con la que está cayendo.

El fracaso en la convocatoria sindical del Primero de mayo (con cinco millones de parados, se dice pronto), unido al por ahora fugaz éxito de este nuevo movimiento, debe hacernos reflexionar a todos. No creo que el asamblearismo sea la solución. No creo que vayan a fructificar propuestas inteligentes del proceso deliberativo que se está intentando articular en la Puerta del Sol y otros lugares de España. Pero espero que el proceso mismo remueva conciencias y obligue a partidos, sindicatos y otras estructuras a iniciar un profundo proceso de autocrítica y reforma. Confío, de hecho, en que algunas conciencias ya estén revueltas a estas horas.

Cuando alguna película española no alcanza la taquilla que algunos intelectuales consideran correctas, siempre sale algún cineasta-gafapasta diciendo que lo que hace falta es "educar al público". Cualquier cosa antes de reconocer que, quizás, la película es mala con avaricia. Si me aceptas el símil, da la impresión de que algunos partidos, sindicatos y otras organizaciones estén enrocados en una postura similar. "Es que no nos comprenden". Bueno, señores, pues hagan lo posible para explicarse. Y reconozcan que, cuando las encuestas muestran que los partidos son las instituciones peor valoradas por los ciudadanos, quizás el problema no lo tengan los encuestados, sino los partidos. Digo yo. Ojito, que Bélgica lleva un año sin gobierno y tampoco les va tan mal. A ver si descubrimos que los partidos no son tan importantes.

Plasmada mi simpatía por los acampados, la realidad es que escribo este artículo desde la comodísima butaca del AVE que me llevará, taxi mediante, a la comodórrima cama donde me propongo dormir esta noche, aunque lo de acampar sobre el asfalto sea tentador. También reconozco que tengo la intención de votar este domingo. Y que creo que nuestro sistema es democrático de verdad, aunque no sea perfecto.

Otro día comentaré el nuevo manifiesto que rula por Twitter. Nuevamente se recoge una reivindicación histórica de Izquierda Unida, la de las listas abiertas, que me parece equivocada y perniciosa. Pero eso será otro día.