Rich Iott, las SS y el papel de fumar

11 octubre 2010

Etiquetas: cosa pública

Anda el Partido Republicano revueltillo porque se ha publicado la foto de uno de sus militantes profesionales, Rich Iott, vestido de oficial de las Waffen-SS. No se trata esta vez de una orgía como la de Max Mosley.

Tampoco es una fiesta de disfraces como la del Príncipe Harry. Se trata, simplemente, de una sociedad de recreación histórica. Personas que se visten con trajes de época, especialmente militares, para conmemorar momentos importantes de la Historia.

De poco le ha servido a Iott justificar, aportando fotografías, que se ha vestido también de soldado de la Primera Guerra Mundial y de la Guerra Civil Americana. Es decir, que no tiene ninguna intención de resucitar el ejército nazi, sino un legítimo interés por la Historia que ha decidido cultivar mediante su afición a las recreaciones.

Parece idiota tener que explicar hoy en día que vestirse de legionario romano imperial no significa ser partidario del modelo político del Imperio romano. O que quienes participan en las fiestas de Moros y Cristianos no pretenden necesariamente dar lugar a una nueva guerra de religiones. Cualquier recreación de hechos históricos militares requiere de, al menos, dos bandos. Bueno, con algunas excepciones, como el Alarde de Irún, que no conmemora la batalla del Monte Aldabe, sino la revista de armas posterior. A ver qué irunés querría vestirse de francés.

Sin embargo, cuando hablamos de la Segunda Guerra Mundial, hay todavía demasiados obstáculos ideológicos que impiden tratarla como cualquier otro capítulo de la Historia. No se trata solamente del rechazo de muchas personas a acercarse con neutralidad a aquellos años oscuros. Esto es incluso comprensible, especialmente entre los hijos de los combatientes de uno u otro bando. Se trata de una conjura inexplicable de buena parte de los Estados democráticos para evitar la investigación libre y objetiva de la Segunda Guerra Mundial. Recordemos que negar las conclusiones de los Procesos de Nüremberg es un delito, o lo ha sido hasta hace poco, en muchos países.

Vale. Ya oigo al fondo del auditorio el nervioso zapateo de un grupo de jóvenes ultrasensibilizados con todo a punto de llamarme a gritos "nazi", "revisionista" y otras cosas. Paciencia, señores, que no he terminado.

Nüremberg fue un proceso penal. Un conjunto de juicios. Se ha escrito mucho a favor y en contra de la legitimidad del propio tribunal. Sea como fuere, lo que nadie niega es que fue un proceso penal. ¿En qué cabeza cabe prohibir a los historiadores, investigadores o aficionados indagar sobre unos hechos en base a que ya han sido juzgados? Y sobre todo, ¿a quién beneficia esta estrategia?

Supongamos que Tim, un joven holandés con pretensiones intelectuales, lee Mein Kampf y queda fascinado por el discurso político de Hitler. Que sería malo malísimo, pero escribía que te cagas. Como Tim ha oído siempre decir que nazis caca, aunque tiene un abuelo al que a veces se le escapa algún comentario discrepante, el rubicundo mozalbete se pone a buscar más información. La inmensa mayoría de autores apoya la tesis oficial (la de Hitler caca), pero caen en sus manos algunos escritos que dicen que Stalin también caca y que Churchill no invitó a ningún niño judío a su Primera Comunión. Finalmente encuentra un artículo por Internet que dice que Hitler mola mazo y que lo de las cámaras de gas se ha sacado de contexto. Tim busca información en Wikipedia sobre el autor de este artículo y descubre que está en la cárcel en algún país por apología del nazismo.

Tim sabe algo de libertad de expresión y se pregunta por qué se puede decir "Hitler caca, Churchill mola mazo" y sin embargo no puede decirse lo contrario. Como presume de no tener prejuicios, se apunta a una organización semiclandestina y se tatúa una esvástica en el cuello. Se siente legitimado para luchar contra la opresión de los que han metido en la cárcel a un escritor por ir contra corriente. Y quien no sea capaz de reconocer a Tim una pizca de razón, que haga el favor de retroceder así en un momento 50 años y cambiar Hitler por Azaña, Churchill por Franco y Holanda por España.

Los mozos esos del fondo que ya gritan "nazi", "demagogo" y "fascista" a todo pulmón son gilipollas y han entendido lo que les ha dado la gana. No estoy comparando el régimen de Franco con las democracias actuales. Estoy comparando el sentimiento de un joven sin prejuicios en la España de 1960 con el de un joven sin prejuicios en la Holanda de hoy. Quienes pensamos que el régimen nazi fue un horror que nunca debería repetirse (que sí, que sí, que yo también lo pienso) no deberíamos impedir ni obstaculizar el intercambio libre de opiniones. Mucho menos la investigación. Y, por supuesto, mandar a Rich Iott al ostracismo por vestirse de nazi con la misma naturalidad con la que se viste de soldado confederado es cogérsela con papel de fumar.