Respuesta a Todos los caminos conducen a Irak

22 marzo 2011

Querido Horacio:

Dejas sin abordar en tu respuesta mi última pregunta, la que me parece más importante. ¿Cuál es el objetivo de esta intervención?

Dicho de otra manera, ¿qué tiene que pasar para que digamos "misión cumplida" y nuestras tropas vuelvan a casa?

La versión oficial, pacificar Libia sin derrocar a Gadafi, es estúpida. Si Gadafi deja de atacar (o de defender su régimen, por horrendos que sean el régimen y la defensa), ¿nos damos por satisfechos? Lo dudo mucho, aunque vete a saber. Reagan se dio por satisfecho después de una reprimenda en 1986.

Si no nos contentamos con la palabrita de honor de Gadafi de portarse bien, entonces sólo tenemos una opción: derrocar al tirano, bien interviniendo directamente o bien apoyando a la milicia rebelde. Lo que me preocupa y me gustaría saber es quién cojones es esta milicia rebelde y qué pretende. Porque está claro que les estamos ayudando a tomar el poder.

Respecto al ejercicio de hemeroteca que propones, es innecesario. Yo mismo escribí en Túnez y otras minucias que en Libia se habían producido cerca de mil muertos, incluyendo muchos soldados ejecutados por negarse a disparar contra civiles desarmados. Cuando, días después, se empezó a hablar de "rebeldes" en lugar de "manifestantes" y vimos abatir aviones leales a Gadafi, empecé a preguntarme si la revuelta civil fue antes, después o en lugar del levantamiento armado.

Sobre Alsina, no soy su abogado; pero la comparación con Jiménez Losantos me parece francamente maniquea. No todo lo que está a tu derecha es "extrema derecha", Horacio, como tu argumento parece insinuar. Oigo a menudo Onda Cero, también la SER, y ocasionalmente Intereconomía y la Cope, además de radios públicas. Soy miembro de Radio La Granja, una radio libre cuyos socios suelen situarse en la línea de Cayo Lara, por el lado de la izquierda. Oye, me gusta conocer otros puntos de vista. Opino que rodearme solamente de gente que opina como yo no puede enriquecerme. Si de verdad crees en la losantinización (enhorabuena por el palabro, en otro orden de cosas), creo que estás perdiendo la capacidad de apreciar la pluralidad que sigue existiendo.

Las resoluciones de la ONU, francamente, me importan muy poco. No hicieron falta para intervenir en Kosovo y se han mostrado ineficaces en el Sáhara o en Israel. Sí, ya sé que es un argumento usado por los medios conservadores; no por ello es menos cierto. Me parece cien veces más importante el respaldo aplastante que nuestro Parlamento ha otorgado al Gobierno esta tarde. En este sentido quiero aclarar que no estoy diciendo que la acción del Gobierno no sea legítima. ¡Nada más lejos! Tampoco estoy oponiéndome a esta guerra. Ya lo dije: no estoy en contra, pero lamento no tener respuesta a algunas preguntas que considero vitales. Me gustaría creer que la coalición conoce las respuestas. Pero me gustaría mucho más que las hicieran públicas.

Lo que me duele en lo personal, Horacio, es que dudes de mi sinceridad cuando confieso que me tragué las trolas sobre Irak. Aclaro que cuando digo que creí en la existencia de las armas de destrucción masiva hasta el último momento, no me refiero al momento en el que EEUU reconoció la utilización de pruebas falsas. Por el último momento me refiero al día en el que caí de la burra y comprendí que había estado haciendo el panoli. No sabría decir cuál fue ese día, ni si fue antes o después de que tus conspicuos militantes del PP hicieran aquellas confidencias. Te recuerdo también que ni soy ni he sido nunca militante de ningún partido político.