Respuesta a Banco Público (II) en forma de diálogo para besugos

5 marzo 2012

Etiquetas: cosa pública diálogos para besugos

--Buenos días.

--Buenas tardes.

--Un café con leche y una ensaimada, por favor.

--Qué pena. Se nos han acabado las ensaimadas. Pero tenemos unos préstamos deliciosos.

--¿Y yo para qué quiero un préstamo?

--Qué sé yo. Yo sólo hago informes.

--Y ¿para qué quiero yo un informe?

--Para que le pueda dar un préstamo, claro.

--Pero ¿esto no es una cafetería pública?

--No, señora; esto es un banco público.

--¡Acabáramos! Pues póngame usted un café con leche y un préstamo de un milloncejo.

--Uy, qué pena. No va a poder ser. Tengo la cafetera apagada.

--Pues qué lástima. Se está usted cubriendo de mierda. Como profesional, digo. Parece usted del PP.

--Oiga, señora. Un respeto. Que usted no me conoce.

--¿Cómo que no? ¡Si soy su jefa!

--¡Anda, pues es verdad! ¡Qué despiste! No la había conocido. Usted perdone. ¿Quiere un cafecito?

--Venga pues.

--Qué pena. No me queda. Pero, si quiere, le voy preparando un crédito.

--Deje. Mejor póngame un informe. Vuelta y vuelta.

--Muy bien. Yo lo voy preparando y vuelva usted el viernes.

--El viernes no puedo, que tengo callista. Mejor espero y me lo llevo puesto.

--Verá, es que los informes llevan un tiempo. Hay que investigar, indagar, contrastar y salpimentar. Ya sabe.

--Quite, quite. Si yo ya le traigo el informe aliñadito y todo. Usted sólo tiene que firmarlo.

--No sé yo... ¿Eso es muy ético?

--Criatura, si me comprometiera con la ética, no estaría en un banco público.

No me gusta hacer leña del árbol caído; pero, cuando el árbol cae en mitad del camino, hay que cortarlo; no es cuestión de estar siempre saltándolo, que al final uno se puede tropezar.

Lamento, Horacio, que la cruda realidad se empecine en oponerse a tu optimismo virginal (no lo llamaré buenismo esta vez, aunque prometo un post sobre este término). Quizás los bancos públicos sean una buena idea, salvo en Andalucía. Pero si defendiera tal tesis me llamarían de todo. Así que no. Quizá dependa del partido que esté gobernando. Aunque, espera. Igual tampoco es eso.

Ya lo tengo. ¡Cómo no se me había ocurrido antes! Para que un banco público sea un éxito, sólo hace falta complementarlo con un medio de comunicación público. A ver si se me ocurre qué periódico podríamos nacionalizar... Uno que sólo informe de los éxitos del banco y no de sus miserias... Chico, échame una mano. Estoy en blanco.