Reformatorio

26 octubre 2010

Etiquetas: cosa pública toñi, pichote y compañía

Reformatorio de Ohio, pasado de moda

Bonita palabra, querida Toñi. Mucho más que "Centro de Educación e Internamiento por Medida Judicial". Dónde va a parar. No sé cómo les da a los perpetradores de eufemismos por construir circunloquios tan largos, oye. Igual les pagan por palabras, como a los de los telegramas. O tal vez piensan que pueden sumergir lo eviente en litros y litros de líquido eufemístico. Pero lo evidente flota. Como la mierda en descomposición. Y huele parecido, además.

Lo evidente es que hay delicuentes. De todas las edades y de todos los colores.

La sociedad tiene derecho a protegerse de los delincuentes. También de los jóvenes. Los delincuentes matan. Violan. Roban. Secuestran. Y eso jode un huevo. Los más pequeñines puede que maten, violen, roben y secuestren con una mirada más angelical. Flaco consuelo.

Tenemos dos formas de protegernos. Encerrando a los delincuentes para que no causen daño en una temporada y reconduciendo su conducta para que, en el futuro, delincan un poquitín menos. Tampoco se trata de que sean ciudadanos modelo, oye. Para milagros, a Lourdes.

Podemos llamar a esta reconducción educación, si así nos sentimos mejor. Pero hay una diferencia entre enseñar matemáticas y enseñar a sobrevivir respetando el código penal en lo posible. Lo primero es educar. Lo segundo también, no digo que no. Pero es, sobre todo, reforma. De ahí el término "reformatorio". ¿Lo pillas, Toñi?

No sólo hay que reformar a estos mocosos. Además, hay que hacerlo antes de que cumplan su condena. Porque una vez que han pagado, hay que soltarlos, estén educados o no. Es lo que tienen los Derechos Humanos y tal.

Tal vez creías, Toñi, que la Administración se preocupaba más que nada del bienestar social y emocional de los menores. Ya sé que te gusta pensar en positivo. La bondad inherente al ser humano y todo eso. Te recomiendo este libro. Trata sobre ti.

De todos modos, si prefieres verlo así, también me vale. Digamos que lo que más nos preocupa, como sociedad, es la felicidad de esos angelitos. Su felicidad pasa por su educación. Los encerramos, los educamos y todos contentos. Si de paso conseguimos que maten con menos frecuencia, todo el mundo gana.

Me da igual tu razonamiento que el mío. Nos llevan a la misma conclusión. A la trena. O al réfor, en el caso de los menores.

Te estoy largando esta diatriba porque los educadores del reformatorio local andan revueltillos.

Te voy a explicar por qué se quejan. Resulta que el reformatorio lo gestiona una entidad privada. ¿No lo sabías? Pues sí. Lo mismito que el restaurante de un ministerio. Qué cosas. De vez en cuando se saca un concurso y se ventila la contrata.

El reformatorio de Juslibol tiene 69 plazas. Ya podían haber hecho una celda más, para no dar ideas. Pero eso no viene al caso. Los pliegos de condiciones del concurso de marras establecen, entre otras muchas cosas, cuántos educadores tiene que haber. 15 por la mañana, 15 por la tarde y 4 por la noche. Es decir, 4,6 por huésped en hora punta.

Curiosamente, parece que la ley no fija ningún ratio máximo de presitos por educador. Con lo que les gusta a los legisladores legislar, oye. De modo que los pliegos se pueden cambiar cuando vengan las vacas flacas. Como es el caso.

Según las filtraciones, que últimamente parecen más fiables que los comunicados directos, eso es precisamente lo que se propone el Gobierno de Aragón. Aclaremos que no hay confirmación, pero tampoco desmentido.

La idea es original. Como la ocupación media del centro es de sólo 40 zagales, reducimos el número de educadores, pero mantenemos la proporción entre pupilos y mentores. Así, "por término medio", estamos preservando la calidad del servicio. Con dos cojones.

Se me ocurre, por analogía, circular a 130 Km/h por la calle Manifestación tres o cuatro veces a la semana. Total, estaré manteniendo un promedio por debajo de 50, que viene siendo el límite establecido. Ya se lo explicaré al guardia si eso. Y si resulta que atropello a algún transeúnte, seguro que su familia lo entiende. La estadística es la estadística.

Si el programa educativo del Reformatorio de Juslibol se va a la mierda, ni siquiera habrá que dar explicaciones a las familias. Total, la mayoría de los parientes de los internos son drogadictos, extranjeros, reclusos o una combinación de los tres términos.

Eso sí, que ningún colegio de primaria rebase los 24 alumnos por aula. Entonces armamos la de San Quintín. ¿Cuáles son nuestras prioridades?