Polvo de hemeroteca: el joven Horacio

31 mayo 2011

Etiquetas: cosa pública polvo de hemeroteca

Corría el año 1999, poco antes de la explosión de la primera burbuja tecnológica, tambien conocida como crisis de las puntocom. A falta de blog, un servidor y su entonces socio, Ernesto Frías, pusieron en marcha lo que fue, si no me equivoco, la primera publicación aragonesa con contenidos propios en Internet: H2O Magazine.

Ernesto y yo seguimos nuestra carrera por separado y él continuó el proyecto H2O, convertido finalmente en una publicación dedicada a vanguardias artísticas y, especialmente, jóvenes valores. Pero, durante su primera etapa, cabían contenidos de todo tipo, incluyendo una sección de opinión.

Como yo era joven por entonces (qué tiempos), me di un garbeo por los ambientes para buscar colaboraciones, que llegaron de algunas de las personas que movían el cotarro en aquellos momentos: Marta Arjol, Jorge Azcón, Rafael López, Javier Berdié y, como habrán adivinado mis discretos lectores, Horacio Royo.

Voy a reproducir una de estas colaboraciones, del 2 de marzo de 1999, que todavía puede visitarse gracias al trabajo de Wayback Machine. Y lo voy a hacer por tres motivos, a saber:

  1. Para mostrar que la producción literaria de la etapa juvenil de mi apreciado conbloguero (chico, no sé yo si este palabro me convence) no desmerece nada de su época madura. Si acaso, algo más apasionada, con idéntica ironía, cierta tendencia a los latinajos que se ha ido atenuando y un tino parecido a la hora de poner las comas.
  2. Porque así no tengo que escribir un post; ya me lo escribió Horacio hace doce años.
  3. Porque se lo prometí a Horacio una vez, tomando cañas.

De cómo y por qué me hice de centro

¡Qué cosas que tiene esto de ser de Centro! Ahí tenemos al Presidente del Gobierno erre que erre con el Centro para arriba y para abajo. ¡Gracias a Dios que el Congreso del PP ya ha pasado y espero que durante un par de meses (lo que quede hasta la campaña de las municipales) nos dejen un ratico en paz con el centrismo, que ya nos sale a todos por las orejas!

Lo único bueno de todo esto es que algunos ignorantes como el que escribe, desconocíamos qué diantres era eso del Centro. Quizá por nuestra juventud, quizá por nuestra ignorancia, no conseguíamos entender en qué consistía eso del Centro. Pero, el señor Aznar y su fiel Piqué, por fin nos han dado algunas claves que ni siquiera eminentes centrólogos como Javier Tussel han sido capaces de brindarnos a los ciudadanos.

Como por fin he captado la idea, no quisiera que los lectores se quedaran con la duda y como si de un apóstol caído a las puertas de Damasco se tratara, procederé a explicar algunas de las grandes incógnitas del Centro que durante mucho tiempo me tuvieron en la más absoluta de las ignorancias:

I. Me preguntaba yo hace un tiempo, recordando la irrupción en la política de don José María, cómo era posible que allá por 1989, el entonces jefe de la oposición nos anunciara cual profeta que el Partido Popular ya no era de derechas, sino que estaba camino de convertirse en un gran partido de Centro y que nueve años después siguiera en las mismas. Ignorante de mí, proferí una blasfemia, producto lógico de mi cerrazón política. Así, dije: ¡Joder!, ¿de dónde venían, pues? ¡¡Ah, burro!! Unos días después, el Portavoz Piqué me hizo caer del guindo. Lo que pasa es que el Centro es muy jodío y va, corre que te correrás, de un lado para otro, de tal forma que cuando crees que ya estás en Él, el puñetero se ha movido.

II. Cuando estaba ya casi convencido de la teoría de Piqué (i puo si muove), me encontré de sopetón con las imágenes de la carga policial en el Campus de Bellaterra en Barcelona. Debido a mi juventud lo cierto es que no tenía conocimiento, más que por referencias y documentales, de lo que eran las cargas policiales. Y recordaba cómo éstas eran propias de la dictadura Franquista, la cual no es que fuera demasiado centrista. Imagínese el lector el pedazo de crisis de fe que tuvo un servidor. ¡Gracias al cielo que vino Álvarez Cascos a salvarme de mi inminente apostasía!

Resulta que lo que pasó fue que los manifestantes eran "nazis" y que la culpa la tenían unos "periodistas que no eran más que unos bolcheviques nostálgicos" (Álvarez Cascos dixit). ¡¡Claro!! -me dije yo-, siendo así. Además, ¡qué coño!, un buen mamporro a tiempo es lo mejor que hay para que las ovejas descarriadas vean al fin el camino de la Verdad.

III. Estaba yo como unas castañuelas después de haberme reafirmado en mi recién adoptada fe, cuando (qué duro es esto de ser de Centro), me levanté sobresaltado de mi mesa con la voz de un periodista de la SER, que anunciaba los cambios en el Gobierno, en el PP y en el Senado. El Portavoz del Centro Reformista anunciaba nada menos y de una tacada el relevo en tres ministerios, la persona del Secretario General del PP y el nombre de la Presidenta del Senado, la mártir del Imperio del Monopolio, Santa Esperanza Aguirre y Gil de Biedma (ahora en serio, que me perdone su tío allá dónde esté).

¡¡Horror, crisis habemus!! En plena desazón, comenzaron a fluirme pecaminosas preguntas tales como, si era de Centro anunciar el nombre de la Presidenta del Senado sin preguntar a los propios senadores, que a fin de cuentas eran los que la tenían que votar, que cómo era posible que el Gran Centrista convocara un Congreso (manifestación máxima del Centrismo) para elegir una dirección del Partido y dijera una semana antes el nombre el Secretario General y otras preguntas más que no quiero reproducir.

Verán, la verdad es que esta vez no hallé ninguna respuesta convincente, pero, como ya mi fe estaba asentada, decidí que haría un gran esfuerzo y asumiría como buenas todas estas decisiones. A fin de cuentas, si hay gente que se cree lo de la Santísima Trinidad, no iba yo a dejar de creerme lo del centro, ¿no? Así, que lo primero que hice fue dejar de comprar EL PAÍS, tirar mi radio-despertador que sólo cogía la SER y darme de baja de CANAL PLUS.

Así, pues, fue como me convertí al Centro. Lo malo es que esta mañana me he dado de bruces contra una portada de EL PAÍS, que decía que 12 niños, hijos de inmigrantes ilegales, habían sido expulsados de hospitales públicos del INSALUD, el cual les había negado atención médica por no tener papeles. Además, parece ser que una de las niñas precisaba un transplante de hígado a vida o muerte.

Visto esto y con mucho dolor de mi corazón, he hecho apostasía de mi fe Centrista y me he vuelto a convertir en un hereje izquierdista. ¿Qué quieren que les diga?, una cosa es tener fe y otra muy distinta es acabar siendo de derechas.

Horacio Royo. PSOE