Palabro de la semana: "megustero"

20 febrero 2011

Etiquetas: palabros

Foto: morgueFile

Supe por primera vez de este palabro hace unos meses, gracias a un link al Exonario compartido por mi hermano Juan. El término deriva, como sin duda habrá intuido el avezado lector, del botón "Me gusta" de Facebook.

Vaya por delante que disfruto mucho con el Exonario del profesor Mux, a pesar de que las referencias al lenguaje coloquial argentino me resultan a veces extrañas. Se trata, según su propia definición, de un compendio de "definiciones insólitas, de dudosa justificación, de nombres hilarantes y muchas veces de imposible referencia". Todos los términos ofrecen una justificación semántica y morfológica, algo de lo que carecen casi todos los neologismos de base ideológica, presuntamente propuestos "en serio", que nos invaden últimamente.

De entre las últimas incorporaciones al Exonario, destacaría Megaloclepsia, sustantivo que designa la apropiación arbitraria de un objeto que por su tamaño, distancia o naturaleza no permite el ejercicio de la propiedad. Sublime.

Pero volvamos al megustero. La palabra, que al parecer se está extendiendo, deja atisbar en principio una connotación peyorativa. El propio Jorge Mux peca de tendencioso en su definición (Dícese de quien sólo interviene en la red social Facebook haciendo click en la opción "me gusta"). El adverbio no es inocuo; da a entender que la participación del megustero es insuficiente. El resto del post lo deja más claro todavía: "El megustero no publica ni comenta; únicamente se lo conoce por su adhesión a ciertas notas o comentarios". De forma innecesaria, el autor describe al megustero por lo que no hace, reforzando así el significado despreciativo.

Mi punto de vista, sin embargo, es mucho más positivo. No diría que el megustero sólo pulsa el botón "Me gusta", sino que al menos pulsa ese botón.

No todo el mundo participa de la misma forma ni en el mismo nivel. Esto es una verdad empírica. La inmensa mayoría de cualquier sociedad prefiere el papel de espectador. ¡Afortunadamente, oigan! Aunque suene muy facha, ocurre con esto como con las tesis malthusianas sobre las catástrofes: la fea realidad es preferible a la utópica ficción. Ahora bien, me parece fabuloso que existan formas intermedias de participación entre la mera presencia y la producción de contenidos.

Así que me declaro firme defensor del botón "Me gusta". Respecto a su antecesor inmediato, el "Digg", presenta la enorme ventaja (según el contexto) de limitar el anonimato. Es decir, cuando alguien pulse "Me gusta" está dando la cara, tomando partido, mostrando sus cartas, mojándose. A su manera, claro.

Evidentemente, no es lo mismo megustear un artículo social o político muy comprometido que una información personal del tipo "acabo de lavarme los dientes". El nivel de compromiso no es el mismo. Pero, en ambos casos, el megustero está trasmitiendo un mensaje al autor. Un simple gesto, un carraspeo, una manera de dar a entender su presencia.

El botón "Me gusta" permite nuevos matices en la interacción humana. Así como los emoticonos del IRC fueron para los iniciados un sucedáneo de la comunicación no verbal, el "Me gusta" va un paso más allá. Reemplaza parcialmente la sonrisa, el asentimiento, la mirada de aprobación o el aplauso, pero sobre todo permite un intercambio completamente nuevo. Muchas veces uno, simplemente, no tiene nada que añadir a lo ya escrito. Megustear es una forma de interaccionar en estos casos.