Palabro de la semana: "gai"

24 octubre 2010

Etiquetas: palabros

Foto: morgueFile

La psique humana es complicada. Complicada de cojones. La extraña formación de nuevos palabros puede ser una pista para tratar de deducir el razonamiento que ha llevado a su producción. Ojo, las lenguas están vivas. Bueno, menos las muertas. Es decir, la forma de hablar se modifica continuamente. Esta evolución no es ni buena ni mala; pero a veces es idiota.

Decía algo sobre deducir razonamientos. Lo explico. Es una especie de ejercicio de lógica inversa. Dada la conclusión, tratamos de averiguar las premisas que han llevado al perpetrador del palabro a cometer un crimen tan horrible. No pasa de ser un entretenimiento sin mucha base científica, lo reconozco. Me conformo con formular hipótesis más o menos verosímiles.

Vamos con el ejemplo de esta semana. Hasta hace unos años, gay significaba, en inglés, alegre. Lo mismito que el adjetivo gayo/gaya en español. Adjetivo bastante poco popular, eso sí, que se usa casi exclusivamente en la expresión "gaya ciencia", sinónimo de poesía.

Aunque la RAE no lo recoge, se ha utilizado también en negro sobre blanco la palabra "gay" en español. Se me ocurre el libro de Nietzsche El gay saber, también traducido como La gaya ciencia.

Como todo el mundo sabe, "gay" se ha extendido, primero en inglés y poco después en español, como sinónimo de "homosexual". Lo cual no deja de ser curioso, aunque esa es otra historia.

Por ahora, nada nuevo. Lo curioso es que últimamente se está poniendo de moda escribir "gai" en lugar de "gay". Me refiero al singular. El plural correcto de gay es gais, según la RAE.

Hasta aquí, los hechos. En delante, mi hipótesis.

Hipotéticamente, un conocido periodista, acérrimo adalid de la pureza lingüística, que publicó su lista de bodas en la tienda online de la RAE pero nunca retiró el celofán de los regalos, decidió que "gay" mostraba un inequívoco origen yanqui que era necesario depurar a toda costa. Acaba por i griega, la muy zorra imperialista, y eso no es propio de una palabra española de buena familia. Es necesario españolizarla sin demora. Cambiemos la i griega por una latina corriendo y vayámonos de cañas para celebrar el trabajo bien hecho.

Solamente es una hipótesis, ya lo sé, pero me parece más verosímil que la otra alternativa que se me había ocurrido, que cuenta como protagonista con un exitoso podólogo partidario de recuperar el latín y el paganismo en la sociedad civil. Y es que tanto el inglés gay como el español "gayo/ya" proceden del latín gai. Pero, francamente, no creo que el perpetrador del nuevo "gai" conozca este dato.

Que un periodista, un activista o un callista haya tenido semejante ocurrencia no es grave. Todos cometemos errores. Lo que me preocupa es que el palabro está cuajando. Vamos, que tiene muchos partidarios.

Si esta escuela de pensamiento se impone, ya pueden echar a temblar otras palabras sospechosas de contaminar el español. Las internarán en campos de reeducación hasta que españolicen sus íes finales, que son demasiado griegas y, por lo tanto, anglosajonas. Si nos descuidamos, el rei puede sancionar una lei para que todos digamos buei. Incluso Rajoi. Es mui inquietante, carai.

Basta por hoi, que me voi.