Ofender los sentimientos

5 octubre 2010

Etiquetas: cosa pública

Geert Wilders

El último artículo de Arcadi Espada me viene de coña como pretexto para tratar el tema del respeto presuntamente debido a las ideas. Resulta que en Holanda están juzgando al diputado Geert Wilders por haber comparado el Corán con el Mein Kampf. Dice Espada, con razón, que lo de menos es si la comparación es acertada o no; lo importante es que un tribunal europeo admite la posibilidad de que un hombre vaya a la cárcel por hacer una comparación entre dos libros.

En España también cocemos este tipo de habas. Javier Krahe ha sido (¿está siendo?) juzgado por un vídeo doméstico de 1978. El fundamento jurídico, en este caso, es el 525 del Código Penal: "Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan (...) escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias (...)" Muchas voces se han alzado contra el juicio a Krahe, pero nadie, que yo recuerde, ha pedido la derogación de este artículo. Así somos: estamos encantados de tener leyes absurdas, pero no nos gusta que se cumplan.

"Ofender los sentimientos". ¿Pero es que tal cosa es posible? Si alguien se burla de mí por mi forma de pensar o sentir, en todo caso me estará ofendiendo a mí, no a mis pensamientos o sentimientos.

Las personas tienen derechos. Las ideas, afortunadamente, no los tienen. En eso consiste la democracia: podemos --debemos-- verter nuestra agresividad, incluso nuestro odio, contra las ideas de los demás, pero no contra las demás personas. Citando a Espada: "Vaciar el odio en la idea para que ni una gota alcance al que la lleva."