No todo va a ser follar

28 diciembre 2010

Etiquetas: inclasificable

Javier Krahe

Ahora que he captado vuestra atención, quiero hablaros de Javier Krahe. De una de cuyas canciones, por cierto, he tomado prestado el título. Os enlazo el vídeo más abajo.

Krahe es un personaje de lo más singular. Genio de la rima consonante. Malabarista del ripio. Desclasado inclasificable. Canalla simpático, fumador empedernido, poeta con los pies en el suelo. Hay una anécdota que pienso que lo presenta bastante bien. Una vez le dijeron que su guitarra estaba desafinada. Él contestó: "es que afinar es un elitismo".

Si alguien no conoce a Krahe, sólo puedo decirle que está perdiendo el tiempo leyendo mi blog y lo que debe hacer es buscar inmediatemente sus discos, una biografía o el documental Esta no es la vida privada de Javier Krahe.

Precisamente llevo unos días dando vueltas a un fragmento de este documental. Krahe, que a sus 30 años sólo había trabajado unos días en una librería de la que le expulsaron por leer, dijo a su mujer:

--Oye, que he pensado que me voy a hacer cantante.

--¿Tú? ¿Cantante? --contestó ella, sorprendida--. Pero si no te he visto cantar nunca.

--Claro. He dicho que me voy a hacer cantante. No que lo sea.

--Ah. Bueno, y ¿qué piensas hacer?

--Lo primero de todo, comprarme una guitarra y aprender a tocarla. Luego, escribir canciones y cantarlas con la guitarra.

--Buen plan. Y ¿cuándo empezarás a ganar dinero?

--Mujer, teniendo en cuenta mi edad y que nunca he tocado ningún instrumento, me llevará un tiempo. Calculo que unos diez años.

No llegó a tanto. Siete años más tarde estaba tocando con Joaquín Sabina y Alberto Pérez en la mítica Mandrágora.

Krahe es un ejemplo de constancia, superación y cara dura a partes iguales. Sufrió su transformación a los 30 años, como uno que todos sabemos. Yo, como ya tengo 33, creo llegado mi momento también, como el Zaratustra de Nietzsche. Así que, en lugar de retirarme al desierto, voy a emular a Krahe. Pero no me voy a hacer cantante. Me voy a hacer escritor. Y, como no necesito una guitarra, me voy a comprar un recado de escribir. Hoy mismo. Calculo que a los 45 o así estaré publicando libros.