Este blog no atenta contra los enfermos de lepra

9 febrero 2011

Etiquetas: comunicación

Save the whales

"El lenguaje es tramposo", decimos a veces. Los cojones. Tramposos somos los que usamos el lenguaje, en todo caso. Cuando ETA anunciaba "treguas unilaterales", por ejemplo, daba a entender que existía un conflicto bilateral o multilateral y que ellos eran los únicos que habían decidido dar cuartel. Los periodistas repetían la expresión como loritos. Y, claro, algo del mensaje acababa calando.

Algo parecido ocurre cuando los periódicos repiten la fórmula descargas ilegales aplicada a lo que quiere evitar la Ley Sinde. O cuando alguien se refiere a iTunes como el principal sistema de descargas legales de música. Lo cierto es que la Ley de Propiedad Intelectual, se interprete como se quiera, establece que compartir, distribuir o difundir obras protegidas puede ser ilegal en algunos supuestos; pero recibir o descargar estas obras jamás lo es. No existen, pues, las descargas ilegales. Pero cada vez que Arcadi Espada, por ejemplo, se refiere a descargas legales da a entender lo contrario. Y algo queda.

La definición negativa debe ser evitada, nos decían en el colegio. Es posible que no sea la más adecuada, oigan, pero da un gustirrinín... Si a la absurda doctrina de repetir todos los sustantivos y adjetivos en masculino y femenino la llamamos lenguaje no sexista, estamos dando a entender, sin necesidad de remangarse y demostrarlo, que el uso del masculino como genérico es sexista.

Lo peor no es que cualquiera se crea legitimado para calificar moralmente el lenguaje del prójimo (derecho que, como nos recuerda Pérez Reverte, ni siquiera la RAE se arroga), sino que, como traté de explicar hace un tiempo, describir realidades totalmente diferentes con la misma palabra puede ser muy dañino. Así, llamar sexista tanto a quien dice "hola a todos" habiendo damas presentes como a quien rocía con gasolina y prende fuego a su esposa constituye una falta de respeto hacia la señora calcinada.

Otra expresión de moda es la "banca ética". Mire usted por dónde, al llamar así a mi negocio, no lo digo, pero insinúo que los demás bancos son antiéticos. Quería haber escrito sobre esto, pero se me ha adelantado mi amigo Horacio en su post sobre las Cajas de Ahorros. En efecto, estas entidades y los Montes de Piedad fueron la primera "banca ética", aunque su reputación esté ya por los suelos.

De todos modos, para que no me llamen retrógrado ni fascista, voy a apuntarme yo también a eso de poner la venda sin herida y de paso sembrar la duda sobre el personal. A partir de ahora, en mis informes y comunicados haré constar que se ha utilizado un lenguaje no discriminatorio hacia el pueblo kurdo, aunque el escrito trate sobre el protocolo TCP/IP. Añadiré a la firma de mi correo electrónico una coletilla aclarando que los términos contenidos son no instigadores de la ablación del clítoris, sin importarme demasiado que la mayoría de mis mails no guarden relación con ese asunto. Y a este blog voy a añadirle el subtítulo Blog no atentatorio contra los derechos de los enfermos de lepra. A ver si Diego puede decir lo mismo.