El Protocolo Chacón

15 octubre 2010

Etiquetas: cosa pública

Prohibido prohibir

Cómo cambian los tiempos, Venancio, qué te parece. De aquel "prohibido prohibir" de mayo del 68 ya queda más bien poco. Ahora la presunta progresía se ha erigido en baluarte y centinela de la moralidad y las buenas costumbres. A golpe de prohibición. Que si el tabaco, que si el puterío, que si el fútbol para los niños y la rayuela para las niñas en el patio.

Los liberales (entre cuyas filas no tengo más remedio que contarme, por descarte) andamos un poco acobardados, enarbolando el laissez faire a media asta, sin hacer mucho proselitismo y a verlas venir. Y no será por ganas, oye. Que a veces dan ganas de proponer un ministerio de los buenos modales y penalizar la mala educación. Usar el autobús público sin ducharse, doscientos euros. No sujetar la puerta del ascensor a las viejas, ciento cincuenta. Hablar por el móvil desde el escaño de diputado, tres meses y un día. Tutear y llamar "cariño" a todo quisque siendo personal sanitario, de quince a veinte años, inhabilitación de por vida y exilio al islote de Perejil.

Esta ensoñación me viene la cabeza a veces, pero vamos, en seguida se me pasa. No lo propondría en serio. Legislar sobre los modales abriría el debate sobre la blasfemia, como en Irlanda. Y paso.

Hay un límite entre la mala educación y la falta de respeto, claro. Uno puede ser maleducado por ignorancia, por desidia o por mala leche. No es lo mismo ofender queriendo, como cuando alguien abuchea a un político, que sin querer, como cuando un médico residente de 24 años llama "cariño" a una señora de 67 a quien no ha visto en su puta vida. Pero jode igual.

Abuchear al presidente del Gobierno es de mala educación. Hacerlo durante un homenaje a los militares caídos es una falta de respeto, no hacia el presidente, sino hacia los caídos y sus familiares. Ahora, prohibir o penalizar esa conducta parece poco recomendable. Así que la ministra Chacón va y propone un protocolo. La cosa será seria de cojones, porque quiere reunir la semana que viene a todos los grupos parlamentarios. El consenso aquí es de lo más prioritario. No hace falta ningún consenso para congelar pensiones, ni para bajar el sueldo a funcionarios, ni para la reforma laboral. Venga, vamos a dar una de cal y otra de arena. Tampoco necesitó otro Gobierno ningún consenso para mandar tropas a Iraq. Todo eso deben de ser minucias en la lógica parlamentaria. Pero este protocolo, que debe garantizar el respeto a la bandera de España, a los caídos y a las Fuerzas Armadas, necesita de todas todas ser debatido de forma urgente por todos los grupos.

Estoy ansioso por saber a dónde llega todo esto. Algunos dicen que la cosa quedará en pedir respeto por megafonía. Lo que no ha trascendido es si la Ministra de Defensa ha llegado a esta fórmula ella sola o a través de un proceso participativo con el Estado Mayor de la Defensa. El asunto es gordo. No se pueden poner altavoces sin el consenso de todos los partidos. Igual hay que reformar la Constitución y todo.

Dado que parece que los abucheos se convocaron por Twitter, digo yo que a lo mejor el dichoso protocolo tiene que contraatacar con las mismas armas. Propongo ahorrarnos los altavoces esos y usar las redes sociales y el SMS, que todavía funciona. "1 pokto d respeto a la bandera. mnsterio d dfensa. gbrno d spña. pásalo".