Dejé la comida hecha porque no encontraba jerséis de cuello alto

28 octubre 2010

Etiquetas: inclasificable

Comida

No tengo la costumbre de preceder los nombres propios del artículo. Vamos, que no soy de esos conciudadanos que sólo utilizan en la memoria de su móvil las letras ele (La Conchi, La Toñi, La Choni) y e (El Juampa, El Carlos, El Santi). Pero el personaje del que les quiero hablar hoy no es ni será nunca Asunción, ni Asun. Es La Asun, por derecho propio. O, como ella dice, "Lasun".

Se trata de mi vecina. Es portera jubilada. Vamos, el portero es su marido. Pero ya se sabe que algunos oficios se ejercen en gananciales.

El caso es que La Asun no tiene muchas obligaciones. Salvo que se entienda por obligación enterarse de todo lo que hacemos sus vecinos, cuándo y con quién entramos y salimos y esas cosas. Es buena gente, eso sí. Una buena vecina, siempre dispuesta a echarte una mano.

Mi casa es vieja, con paredes de ladrillo y todo. Así que supongo que La Asun usa un estetoscopio para saber exactamente cuándo estoy a punto de salir. Bajo las escaleras y allí me la encuentro, en su rellano, al acecho. Dispuesta a deleitarme con sus monólogos, en los que entrelaza con sorprendente naturalidad sucesos de actualidad con historias que ocurrieron antes de que yo naciera, protagonizadas por vecinos difuntos a los que nunca conocí. A veces sospecho que hace playback, por la sensación de déjà vu. Y mira que yo doy muestras de mi nulo interés mediante lenguaje no verbal (miradas al reloj, orientación del cuerpo hacia las escaleras) y protoverbal (bostezos y bufidos). Pero La Asun no capta estas sutilezas. Así que aguanto estoicamente unos minutos, hasta que considero agotado mi cupo de cortesía vecinal. Durante estos minutos desconecto y pienso en otra cosa.

El otro día estaba desconectado mientras La Asun hablaba y, cuando decidí conectar de nuevo para decirle que tenía prisa y eso, oí claramente la siguiente frase: "Dejé la comida hecha de ayer para hoy porque no encontraba jerséis de cuello alto". Qué lástima haberme perdido el contexto. De verdad que me gustaría averiguar qué extraño proceso lógico había detrás de esta frase. La próxima vez escucharé con más atención. Seguro que me lo vuelve a contar.